Absuelto tras cultivar cien kilos de marihuana por su uso terapéutico

Absuelto tras cultivar cien kilos de marihuana por su uso terapéutico

Un pontevedrés residente en Vilanova de Arousa acaba de ser absuelto, por segunda vez, de un delito contra la salud pública por cultivar marihuana en su casa para sobrellevar la enfermedad que padece, una leucemia. La primera sentencia fue dictada por el Juzgado de lo Penal número 2 de Pontevedra el 3 de junio del 2008. La segunda resolución, por unos hechos muy similares, corresponde al Juzgado de lo Penal número 1 de la ciudad y se acaba de conocer. De hecho, no es firme y contra ella cabe recurso por parte de la Fiscalía.

Según esta sentencia, a la que ayer tuvo acceso La Voz, E.R.N. fue absuelto de un delito contra la salud pública en su modalidad de tráfico de drogas que no causan grave daño a la salud. El argumento del magistrado es que no ha quedado acreditado que el hombre cultivara la marihuana con la intención o finalidad de venderla a terceras personas. Y eso que la Guardia Civil intervino en una finca anexa a su casa 50 plantas de cannabis, con un peso de 15.998 gramos y un precio en el mercado ilícito de 74.710 euros. Ocurrió el 11 de septiembre del 2013 cuando agentes del puesto de Cambados se presentaron en su domicilio.

El ministerio fiscal solicitaba una pena de cuatro años de prisión y una multa de 140.000 euros. En contra de la tesis de la Fiscalía, el juez considera que aunque esos casi 16 kilos de droga son un «poderoso indicio» para poder concluir que su posesión estaba preordenada al tráfico, hay que tener en cuenta que el acusado, ahora absuelto, padece desde hace años leucemia, algo que acreditó documentalmente. El pontevedrés afirmó en todo momento que la cultivaba «exclusivamente para sobrellevar la enfermedad», algo que acredita el informe forense, que refleja que es consumidor de esa sustancia.

En la sentencia también se alude a que E.R.N. vive de una pensión de 600 euros sin que existan, tal y como informó la propia Guardia Civil, signos externos aparentes de riqueza, «sino más bien todo lo contrario». En este sentido, se apunta que no es titular de vehículos y en el momento de la aprehensión de la sustancia no se intervino ningún objeto o instrumento que pudiera hacer pensar que el acusado utilizaba la droga para la venta. No se encontraron en su vivienda báscula de precisión, bolsas para la distribución de las dosis o dinero en metálico.

Se alude a que el hallazgo de la marihuana en una finca propiedad del hombre es insuficiente, por tanto, para dar plenamente probada la autoría del delito, «pues no se ha acreditado el ánimo tendencial consistente en poseer la sustancia para distribuirla entre terceras personas».

Fines terapéuticos

El afectado, E.R.N., señaló que desde hace diecisiete años consume marihuana con fines terapéuticos y que nunca comercializó con la droga. No quiso hacer más valoraciones argumentando que ayer todavía no le habían notificado la última sentencia.

El despacho que llevó el caso alude a la colaboración de su cliente con la Guardia Civil. Desde el despacho de Fernando Garnelo, que llevó la representación legal de E.R.N., hicieron hincapié en que su cliente colaboró en todo momento cuando la Guardia Civil se presentó en su casa. Les abrió la puerta voluntariamente y explicó que cultivaba la marihuana para sobrellevar los efectos secundarios de la medicación por la leucemia que padece y que es partidario además de tratamientos experimentales, señalaron. Aunque se trata de un tema muy controvertido, cada vez son más los pacientes que prueban el uso terapéutico de los cigarros de cannabis.

En la sentencia absolutoria anterior, del 2008, el ministerio fiscal solicitaba para el acusado la pena de cuatro años y seis meses de prisión y una multa de 207.429 euros por un delito contra la salud pública en la modalidad de sustancias que no causan grave daño a la salud en cantidad de notoria importancia. En este caso, fue el 31 de agosto del 2006 cuando se hallaron en su casa 77 plantas de marihuana, además de una caja con hojas ya preparadas para el consumo. Según consta en la resolución, eran casi 83 kilos con un valor en el mercado de 69.143 euros.

En aquella ocasión los agentes se presentaron con una orden en el domicilio de E.R.N. porque llevaban días pasando por la zona y olía bastante a marihuana. Además había algunos jóvenes en el entorno. La jueza afirma en la resolución que, aunque la cantidad resultante del secado «excediera de la que se considera propia del autoconsumo», no se practicó prueba acreditativa de que la intención del acusado era distribuir la droga a terceros.

Fuente: La Voz de Galicia