Consumo compartido y cultivo compartido: Asociaciones y Clubs Sociales de Cannabis CSCs

Consumo compartido y cultivo compartido: Asociaciones y Clubs Sociales de Cannabis CSCs

Como vimos en entradas anteriores, al igual que se permite el autoconsumo de Cannabis por parte de una persona, así como el cultivo de Cannabis destinado para autoconsumo cuando éste se realiza en lugares no visibles al público y no supone infracción penal, siguiendo la misma lógica, tampoco están prohibidas las mismas prácticas realizadas por un colectivo de personas de acuerdo con los Derechos Fundamentales de Asociación y de Reunión reconocidos en la Constitución española.

Esto abre la puerta a la posibilidad de la creación de Asociaciones sin ánimo de lucro de ámbito cannábico (frecuentemente denominadas Clubs Sociales de Cannabis o CSCs, por sus siglas, con reconocimiento oficial a través del Registro Nacional de Asociaciones, en las que sus miembros, usuarios previos de Cannabis, acogiéndose a la normativa vigente, establecen estructuras de autoabastecimiento de Cannabis destinado exclusivamente a satisfacer su propio consumo y plenamente legítimas en el derecho español.

A diferencia de otras estructuras de abastecimiento de cannabis que encontramos en países vecinos, en donde el cannabis está efectivamente legalizado, como por ejemplo en los Países Bajos por medio de establecimientos (coffeeshops) en los que se permite la venta y consumo de cannabis, en las asociaciones o Clubs Sociales de Cannabis que permite el Derecho español no existe ánimo de lucro en lo relacionado con el cannabis, compartiendo los socios los gastos de producción o cultivo del cannabis desde el origen hasta su uso por el particular.

Sin embargo, dado el clima de inseguridad jurídica propiciado tanto por la escasa normativa vigente, así como por el riesgo de confusión de la actividad con el de otras prácticas ilegales (Instrucción 2/2013 del Fiscal Superior del Estado), la creación de una asociación cannábica, o CSC, supone ciertos desafíos añadidos a los de mero autoconsumo que suponen un mayor grado de compromiso y de responsabilidad.

Por desgracia, las autoridades a menudo pretendan imponer sanciones a asociaciones plenamente constituidas e inscritas, al confundir la tenencia o el cultivo de cannabis privado y exclusivo de una o más personas, con otros actos que sí se encuentran efectivamente prohibidos, como puede ser el narcotráfico o asociación ilícita. De este modo, es conveniente dejarse asesorar por un abogado o jurista especializado en cuestiones de este ámbito, dado que llegado el momento, puede suponer la diferencia entre una anécdota más o menos desagradable, y una eventual sanción administrativa o penal