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Todomalla bolsas extracción de resina con hielo 20L | The Pure Factory

14,35 IVA Incluido

Todomalla bolsas extracción de resina con hielo de The Pure Factory están elaboradas en su totalidad en malla, para conseguir un drenaje rápido y eficaz. Con las medidas para usar en un cubo de 19-20 Litros.

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Descripción

Todomalla bolsas extracción de resina con hielo de The Pure Factory están elaboradas en su totalidad en malla, para conseguir un drenaje rápido y eficaz. Con las medidas para usar en un cubo de 19-20 Litros.

  • Bolsa de 20 litros individual de 25, 45, 73, 90, 120, 160, 190 o 220 micras
  • Mallas de extracción 100% hecha de filtro de nailon de calidad alimentaria, sin tintar
  • Fabricada en nailon de monofilamento, con forma cónica y con el 100% de la bolsa de malla filtrante
  • Diseñadas específicamente para ahorrar tiempo y trabajo
  • Cortadas a láser, con costuras triplemente reforzadas para aumentar su durabilidad
  • Resistentes al calor hasta 225ºC
  • Con cordones de bloqueo para facilitar su manejo
  • Sistema de extracción por hielo y agua fría.
  • Permite al cultivador obtener el máximo rendimiento de su cosecha.
  • También se puede utilizar en seco.

Qué es y cómo se hace la extracción de resina con hielo

Para realizar esta técnica, también llamada Bubble hash, además de una buena materia vegetal, se necesitará un pequeño kit con una lavadora o cubo para remover la mezcla de agua, hielo y materia vegetal, así como diversos artículos para la extracción, de los que se hablará más adelante.

Lo primero que se necesita es un juego de mallas de diferentes micras para filtrar el agua y atrapar los preciados tricomas. Con estas se pueden separar las glándulas por tamaños y calidades. Dependiendo de varios factores, las glándulas de resina tendrán un tamaño u otro.

Es muy importante que la materia vegetal con la que realizar la extracción esté bien congelada para que las glándulas de resina se desprendan con facilidad. Para ello se deja en el congelador hasta que esté todo bien preparado para comenzar.

Si se escoge la lavadora, ésta se llenará de agua y hielo, controlando la temperatura con el termómetro hasta que indique que se encuentra por debajo de los 4 grados. En ese momento se introducen las flores del congelador en una malla con cremallera que trae la lavadora, con la intención de que pase la menor cantidad posible de materia vegetal al agua. Se pone un programa de 10 minutos, ya que si excede el tiempo necesario, se corre el riesgo de arrastrar mucha materia vegetal, disminuyendo la calidad de la extracción. Por este motivo, es preferible realizar una segunda pasada y de esta manera tener dos calidades. Una vez terminado el programa de lavado se pasa toda el agua a través de las mallas.

Aquí entran en escena las bolsas extractoras que deben tener una buena calidad, sobre todo de la malla y las costuras, porque han de filtrar muy bien los restos de materia vegetal. En el mercado se pueden encontrar muchas marcas y modelos diferentes, con distintas medidas y unidades. Como mínimo se recomienda utilizar 3 mallas pudiendo usar 6 o más.

Se colocan una dentro de otra en orden de micraje y todas ellas dentro de un cubo. Así se atrapa en la primera malla todos los restos de materia vegetal y en la última los tricomas de glándula más pequeña, sin nada de materia vegetal. En las mallas del medio también se conseguirá una resina de marihuana de calidad.

Una vez el agua pase por todas las mallas quedará en cada una de ellas un montón de glándulas, las cuales se deben recoger con sumo cuidado, dando la vuelta a cada una de las mallas, con ayuda de una cuchara. Normalmente esta extracción está muy húmeda, por lo que es el momento de secarlas colocándolas dentro de un trozo de malla que no deja pasar las glándulas pero si el agua. Dicha malla suele venir incluida con la lavadora.

Por la parte exterior, en contacto con la malla, habrá que presionar un poco con papel de cocina absorbente para quitar la mayor cantidad de humedad. Después se pasa esta resina por un colador con el fin de separarla lo máximo posible, dejando caer las glándulas separadas sobre un tapete de silicona.

El siguiente paso sería el secado y curado. Para ello, la mejor opción es hacerlo en un armario oscuro, seco y que se ventile a diario. Así se asegura que no se pudra, aunque el proceso puede tardar varios días. Para saber si está listo se puede coger una porción pequeña entre los dedos y apretar durante 15 o 20 segundos.

Se mueven los dedos como amasando la mezcla para obtener un aspecto homogéneo, más oscuro y que no se deshace. Si por más que se amase no se consigue que se pegue entre sí, es que ha pasado demasiado polvo vegetal a la materia final.

Si se pega bien, se amasa hasta que quede uniforme y se introduce en una bolsita de plástico o en papel de horno. Se puede dejar ahí unos días y observar si se deshace. En caso afirmativo, dejar que se seque un poco más para que se acabe de evaporar la humedad. Una vez seco se puede prensar o esperar a prensarlo justo antes de ser consumido.